La Porcelana fría es una masa dúctil, suave, delicada. Se realiza con cola vinílica, fécula de maíz e ingredientes de droguería: Estearina, Benzoato de sodio, aceite de bebé, vaselina líquida.
Se cocina en olla de teflón y se guarda en bolsas herméticas o papel film ya que al contacto con el aire se seca y se torna imposible modelar.
Para darle el clásico tono blanco traslúcido se incorpora líquido blanqueador. De todas maneras en el mercado se consiguen paquetes elaborados por conocidas marcas que fabrican insumos para artesanías.
Para el modelado se emplean un sinfín de materiales e instrumentos (estecas, bolillos, pigmentos para tonalizar la masa, palo de amasar, rocío vegetal, palillos de madera, esferas, conos, bloques de telgopor, maquillaje, pinceles, acrílicos, cutter, fibras, marcadores y barniz para dar el acabado final a la pieza. La adherencia entre las partes modeladas se realiza con cola vinílica y el secado es simplemente al contacto con el aire.
Los colores que tonalizan el proyecto se van a intensificar con el secado, detalle por el cual debemos considerarlo para no tener sorpresas desagradables. Otro detalle a tener muy en cuenta es que el material reduce sus proporciones hasta un 15% de su volúmen.
La pieza terminada debe ser barnizada indefectiblemente. De esta manera se va a conservar con el paso del tiempo, manteniendo su brillo y color original.
Dicho esto en pantallazo general, resta introducirlos al maravilloso mundo de la Porcelana Fría.
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